jueves, 28 de abril de 2011

Por cada arma que se dispara, una abuela se compra un biombo

El aviso nuevo de Coca Cola me impresiona por la similitud hasta el núcleo que tiene con el producto que promociona. No es más que un impacto de azúcar asesino y burbujas que te golpea hasta dejarte sin sentido, con una hermosa sensación de rápida recompensa. Con suerte terminas adicto. Y pobre. Pero no sos mejor persona de lo que eras antes.

Adictos a la Coca Cola, no se ponga tristes, no están tirando la plata. La están convirtiendo en kilos adicionales. No me malinterpreten, me gusta la Coca Cola, pero es tan efímera y mentirosa en sus promesas como el aviso. La Coca Cola no te cambia la vida ni hace un mundo mejor. Sólo te hace sentir bien. Como el aviso.



El aviso lista una serie de datos que deben darnos esperanza. Se muestran sentencias donde se establece que por cada cosa mala (sacada de una lista de cosas claramente malas como el hambre, la muerte y copiar CDs) hay muchas cosas buenas (sacadas de una lista de cosas claramente buenas, como, por supuesto, la Coca Cola, conejitos, el chocolate, y copiar CDs). Todo mientras un coro de niños meloso busca enternecernos con una canción de Oasis. Hay que ser malvado para no enternecerse con un coro así.

Al comenzar explica que los datos están tomados de un “estudio realizado en el 2010 sobre la situación actual del mundo” ¿Quién lo hizo? ¿Qué analizó? ¿Qué es ‘la situación actual del mundo’? ¿Qué indicadores maneja? La explicación es tan vaga que el estudio perfectamente puede tratar del escritor del reclame mirando por la ventana, observando lo que sucede, sin moverse de ahí. “Oh, un perro hizo caca en la calle. Pero en la vereda de enfrente un niño juega con su bicicleta”. Y así ya juntó una de las máximas que se supone deben darnos esperanza: “Por cada perro que hace caca, un niño es feliz con su bici”.

Claro, con eso no cubrimos todos los puntos, solo con lo que vemos por la calle. Nos falta la parte esa que habla de las guerras, las muertes, las armas y las cosas feas. La web lo arregla. A golpe de vista, si entro a una web de noticias cualquiera, puedo armar otra máxima: “por cada central atómica que colapsa, se comen millones de huevos de pascua”. Esa es la credibilidad del estudio: podría estar hecho por las mejores mentes científicas del mundo o por un creativo publicitario con un manual de clichés. Si el aviso fuera sólo para Uruguay, seguro que tendríamos: “Por cada accidente de auto, 20000 personas se deleitan en la poesía de la murga/comen choripán/chuponean con su pareja en la rambla mientras toman mate”.

La contraposición de cosas buenas contra malas no implica nada en sí misma. “Por cada tanque que se fabrica en el mundo se fabrican 131 peluches”, dice el aviso. Esta comparación es inconexa, generada al unir los términos de una lista de cosas buenas y malas de cualquier forma. La presencia de las cosas buenas no implica que las malas vayan a estar neutralizadas, por lo tanto no debería generar la esperanza de un mundo mejor. Los 131 ositos de peluche no van a acabar con ese tanque, ni van a proteger al niñito que ese tanque le va a volar la cabeza con un obús. Además de que estadísticamente es probable que los niños del país del tanque sean los dueños casi exclusivos de esos ositos.

Re serio el estudio. Mide el número de ositos de peluche y de videos que hay en youtube. Después nos quejamos de cómo el estado toma las métricas de criminalidad. Seguro, porque seguro que no tomó en cuenta los ositos.

Claro, esa música feliz nos pone vulnerables y nos creemos que los 131 peluches van a mejorar el mundo. Pero no tiene nada que ver. Como no tiene nada que ver que ‘amor’ tenga más resultados en google que ‘miedo’. ‘Porno’ tiene más resultados en google que ‘amor’. Lo busqué. Y eso no me hace siquiera sospechar que la voy a poner más.

5 bomba(s) no tirada(s):

Gabriel dijo...

Excelente artículo, ese aviso es irresistible para burlarse :)

Es tan falaz que es casi una sátira de si mismo. 1 tanque vs 131 ositos; ¿pero que pasa si lo medimos en toneladas o en metros cúbicos?

Para mí gana el tanque. Los ositos no tienen chance. Podrían intentar embutirse en el cañón o el caño de escape para generar una reacción en cadena tipo estrella de la muerte, pero creo que solo funcionaría en dibujos animados.

gervas dijo...

Cuando lo vi al comercial me quedé pensando...
¿puede ser que si lo ves y te encanta, seas medio boludo; pero que si lo ves y te pones serio y lo analizás con detenimiento y descubrís que la cocacola no es el agente de cambio social que necesitamos, seas un un poquito más boludo?
Digo, para pensarlo. Un abrazo!

YosoyineS dijo...

Vos sabés que mi novio lo vio y dijo lo mismo que vos.

Igualmente, pienso que se pierde un poco lo positivo, más allá de que estadísticamente sea ridículo, se obvia lo bueno por ser...precisamente bueno.

Porque es más fácil denostar las cosas que se tienen por cotidianas, ¿no? Creo que por ahí va la mano, mas allá de lo meloso.

PD: A ver cuando me vas a visitar por Wordpress, bo.

YosoyineS

Diego Suárez del Corral dijo...

Salado, Inés, te debo una visita posta. Voy a pasar.

dahiu dijo...

excelente

 
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