miércoles, 1 de septiembre de 2010

El conejito del BPS: Casi una historia real


Este es nuestro mejor amiguito, el conejito del BPS. Es un conejito que defiende la Bondad, la Paz y a la Sociedad. ¡Es buenísimo y todos los niños lo quieren mucho! Tanto como a un juguete de fábrica Peñarol o a una obra de teatro de vacaciones de julio con dinosaurios.

El conejito del BPS vive en una bella ciudad, llena de honguitos, florcitas, mariposas y fábricas. Las fábricas tiran un precioso humito al cielo, que decora el cielo de un color gris plomizo hermoso.

¿Y qué hacen en esas fábricas tan lindas? Los conejitos amiguitos del conejito del BPS trabajan procesando las zanahorias que todos los conejitos de la tierra comen todos los días.

¡Eso es lo que quiere el conejito del BPS! Trabajar toqueteando esas zanahorias naranjas, deliciosas, jugosas. El sueño de todo conejito. No como el trabajo que tienen los conejitos que trabajan de blanco de tiro para cazadores. Esto es mucho más agradable, así que el conejito se presenta en una linda fábrica para trabajar.

El conejito del BPS golpea a la puerta de la fábrica y ahí lo atiende el dueño, Pete (leerlo ‘pete’, por favor) el Negro.

“Hola conejito del BPS. ¿Qué te trae a mi hermosa fábrica de zanahorias?”
“Oh, señor Negro, quisiera trabajar en su fábrica, empacando zanahorias.”
“Oh, conejito del BPS. ¡Qué buena idea! Justo uno de los conejitos quedó atrapado en la trituradora de documentos. Me encantaría que trabajaras con nosotros…en mi empresa… en NEGRO”

Así, el conejito del BPS comenzó a trabajar en Negro. Y se dio cuenta que él y sus compañeros conejitos no eran tan felices como pensaba. Las máquinas creadoras de zanahorias sacaban mucho humo, y todos se pasaban tosiendo. Cada tanto algún conejito caía dentro de la trituradora de documentos y se dormía para siempre, y todo quedaba rojo, y unos señores lo tiraban a un sótano para que nadie preguntara.

“¡Que feo que es esto! ¡No quiero trabajar más en Negro!” – dijo el conejito del BPS, y fue a hablar con Pete.

“Señor, señor. ¡No me gusta trabajar en Negro!”
“Ah, pero conejito, no podrías trabajar aquí de otra forma.”
“Estamos mal en Negro. Desprotegidos. ¡Queremos más derechos!”
“Conejito. Puedes irte a trabajar en Regla, nuestra empresa enemiga, pero esos conejitos ganan mucho menos. Te conviene trabajar en Negro. Los conejitos que trabajan en Regla terminan presentándose para que los científicos hagan experimentos en ellos, para hacer un dinero extra.”

Así, el conejito del BPS se fue cabizbajo, pateando piedritas a su casa. Pero por el camino, se le ocurrió una gran idea.

“¡Soy el conejito del BPS! ¡Lucho por la bondad, la paz y la sociedad! ¡Tengo que hacer algo! ¡Iré a hablar al Ministerio de Trabajo Conejil y denunciaré a Pete por tenernos trabajando en Negro!”

Así el conejito del BPS se presentó en el Ministerio de Trabajo Conejil y presentó su caso. Las autoridades del Ministerio le hicieron un juicio a Pete y lo fundieron, y repartieron toda la plata entre todos los conejitos que trabajaban en Negro.

¿Y qué pasó con nuestro amiguito, el conejito del BPS? Bueno, sucede que todos los dueños de las fábricas eran amiguitos entre ellos, e inclusive le dieron trabajo a Pete en otra de las fábricas. Pete hasta era amiguito del dueño de Regla, aquella fábrica tan linda y limpia, y le dio a Pete un trabajo muy importante haciendo planillas de Excel.

Tras oír la historia de Pete y el conejito del BPS, todos los dueños de las fábricas pusieron al conejito en una lista negra, y nunca más le dieron trabajo. El conejito sobrevivió mientras pudo con el dinero del juicio y luego no consiguió más trabajo, eventualmente haciéndose una operación para poder comenzar a trabajar poniendo huevos de pascua, de la cual nunca se recuperó del todo.

Un frío día de invierno, uno de los bolsillos de silicona industrial que el conejito tenía implantado para dar mejor cobijo en su interior a los huevos de pascua, se le infiltró en el cerebro. El conejito del BPS, de repente, perdió el conocimiento en el medio de la calle, y nadie se dio cuenta.

La ilustración es de Juampa. Quiero agradecerle por la misma y por darme el empuje para poder publicar algo. Gracias, loco, de verdad. - D.

5 bomba(s) no tirada(s):

jpdebetolaza dijo...

Un placer trabajar con Ud!

Eufrasio dijo...

Lindo cuentito, pero triste :(

transmutacion dijo...

Che, pobre conejo.

Pero fue un ganador con las conejitas domésticas :P

Diego Suárez del Corral dijo...

Che, no es un cuento. Es casi una historia real.

Anónimo dijo...

Keep posting stuff like this i really like it

 
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