jueves, 26 de noviembre de 2009

Sobre la versión del himno

Tiburcio González Lampazo, Jubilado.

Me parece una verdadera vergüenza lo que se hizo con el himno. Entendámosnos: el himno es uno de los símbolos patrios, intocado desde su creación hace ciento cincuenta años. Modficarlo es propio de un grupo de inadaptados que no tienen respeto por la larga tradición de patriotismo que hay en el Uruguay. ¿A usted se le ocurre tocar el escudo nacional? ¿Cambiar el nombre del país? ¿O acaso cambiar el orden en el cual aparecen las franjas en alguno de los sagrados pabellones que representan nuestra patria? No se le va a ocurrir salvo que sea miembro de algún tipo de fuerza política, vetusta, avejentada y sesentista, sin ningún tipo de apego a la democracia, que lo único que busca es destruir nuestra sociedad. Y el arma principal de ese tipo de gente es la conquista cultural, mediante esa herramienta vehículo transmisor de peligrosos valores de izquierda como es la murga. El himno, el único himno que debe escucharse es el que usted y yo oíamos en la escuela: el original, que está grabado desde la fundación de nuestra patria. Yo les digo a los uruguayos: hoy es esto, mañana cambian de lugar los restos de Artigas, pasado te expropian tu propiedad para dárselo a una manga de vagos que no quieren trabajar. Cuidado. Mucho cuidado.

Washington Mario Catastro, Pueblo

Creo que el miércoles pasado pudimos escuchar la versión más hermosa del himno que se ha cantado en este país. Era la más pura perfección musical. No me tiembla el pulso al decirlo. Los uruguayos todos tenemos que pensar que está interpretada y arreglada por algunos de los mejores músicos del mundo, Freddy Bessio, los Fattoruso y Jaime Roos. Todos los que estuvimos ahí pudimos sentir como nuestro ser temblaba al escuchar el virtuosismo exhibido por el Zurdo. Nuestra uruguayidad se vió conmovida en esa hermosa comunión con el pueblo oriental entero que fue ese himno. Ya era hora que el Uruguay viese un cambio, un cambio así, para dejar de ser ese país triste y afligido, ese país gris que fuerza al joven a buscar otros horizontes, y que en lugar de eso le abriéramos la puerta a la alegría, a la felicidad, al amor. Y que mejor forma que hacerlo a ritmo de marcha camión, el ritmo de nuestra máxima expresión cultural, que es la murga. ¿Como no celebrar eso? ¿Que? ¿Que no te gusta la murga? Ah no, querido, ¡vos no sos uruguayo!

Ketty Mordequi Lafont, Señora Paqueta

Y si, y si, me parece bien que cambien el himno. Si es una cosa lúgubre, espantosa, que habla de la muerte y las guerras y todo eso es horrible. Hay que cantarle a cosas más importantes, a las flores, al verano, al amor, a cosas lindas. Ya nadie canta el himno, ¿nunca se fijo en las fechas patrias? Nadie sale a la calle y es porque es feo. Antiguo. Hay que poner algo más moderno, ¿me entiende? Más de nuestros días. Y sin duda que esa grasada de murga, ah, que horrible, no puede ser nuestro himno. La idea es buena, pero la forma no. En lugar de eso tendrían que poner otra cosa. Algo con más nivel, algo tipo Charles Aznavour, o tipo Tony Bennet, o hasta Engelbert Humperdinck. Y es muy largo, muy largo. Ya no llego despierta al “tiranos temblad”, fijese. El cuerpo no me da como me daba antes. Voy a hablar con Alfredito a ver si podemos hacer algo con esto. Un happening o un evento, algo para todo el Jet Set, y presentar al nuevo himno en sociedad. ¿Mi edad? ¡Ah, que grosero!

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